De las Diputadas y los Diputados

Habrán ustedes escuchado, como yo, la nueva publicidad de la entrante legislatura de la Cámara de Diputados. En estos anuncios publicitarios, siguiendo una pretendida y supuesta corrección política y social, se autodenominan, por primera ocasión, como ”la Cámara de las Diputadas y los Diputados”. De esta manera, se sienten y se muestran supuestamente progresistas, y quieren demostrar que son respetuosos de las diferencias sexuales.

Se percibe, sin embargo, una cierta dosis de petulancia y demagogia, porque lo que ellos no saben, o no entienden, es que tal mención muestra una falta de conocimientos de nuestro idioma, la Lengua Española, y en aras de esa supuesta ”corrección política”, incurren en una demostración de incorrección e ignorancia.

Esta tendencia, que la recuerdo iniciada por Vicente Fox, alguien no muy versado en cultura ni en elegancia en su discurso, lo llevó a hablar públicamente de “las mexicanas y los mexicanos”, de “las niñas y los niños” y hasta en alguna ocasión se refirió a “las ciudadanas y los ciudadanos”, pretendiendo así mostrarse como un respetuoso de las diferencias de nuestra identidad sexual.

Lo que no sabía Fox e ignoran estos nuevos diputados, es que tal expresa diferenciación es innecesaria e incorrecta.

La Lengua Española, que ha evolucionado por siglos, ha ido desarrollando formulas y composiciones inteligentes y practicas, que le dan riqueza y resuelven problemas del habla, de la comunicación. En la gramática española básica, cuando se habla de grupos genéricos, es innecesario, y con ello incorrecto, diferenciar el sexo de los que conforman el grupo, pues se comprenden en el mismo a ambos sexos. Así, en la idea y frase “el hombre ha poblado el planeta por milenios…” se entiende que la referencia es a toda la humanidad, y no sólo a los varones; o cuando se dice que “los alumnos asistieron asiduamente a sus clases”, igual se refiere a las mujeres del grupo de estudiantes. Cuando escuchamos que “los comensales disfrutaron de una buena comida”, entendemos que en el grupo habían personas de ambos sexos, y no sólo Juan, Pedro y José. Igual sucede cuando decimos que “los políticos son incultos e ignorantes”.

La Real Academia de la Lengua Española nos enseña que el masculino en el español es un género no marcado, y el femenino es marcado.  Esto significa que en la designación de personas y animales, los sustantivos de género masculino se emplean para referirse a los individuos de ese sexo, pero también para designar a toda la especie, sin distinción de sexos, sea en singular o en plural. Así, están comprendidas las mujeres en la frase un estudiante universitario tiene que esforzarse mucho… O en los osos habitan en los bosques, se habla también de las osas, de las hembras.

Como decíamos, en el lenguaje de los políticos y de los periodistas encontramos ese error y desconocimiento del idioma, y al tratar de ser “correctos” construyen frases con sustantivos que comprenden dos géneros; las ciudadanas y los ciudadanos. Esta diferenciación es innecesaria y equivocada, puesto que el empleo del género no marcado es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de ambos sexos.

Imagino a una diputada en el Pleno de la Cámara diciendo “…los alumnos y las alumnas que sean pequeñas y pequeños tendrán que salir a recreo con sus profesoras y sus profesores, y podrán comprar sus alimentos con las empleadas y empleados de la tienda”. ¡Una burrada!

Nuestro idioma es sabio, útil y sencillo. Nos simplifica la expresión de las ideas, que es su función primordial. Sin embargo, cuando media la ignorancia, el exhibicionismo o el deseo de distinguirse, y cuando intervienen intereses políticos y de manipulación de la imagen propia, acabamos con que ahora tenemos una “Cámara de Diputadas y Diputados”.

Ignoran también que el nombre correcto, establecido en nuestra Constitución desde siempre, es precisamente la de ”Cámara de Diputados”

Tal vez no podíamos esperar algo diferente…

7 comentarios en “De las Diputadas y los Diputados”

  1. Excelente comentario mi estimado Luis Manuel, me parece muy acertado. Desde mi punto de vista esto puede mejorar en México y en las organizaciones reforzando campañas de lectura. En México el promedio de lectura es de 3.5 libros, cuando en otros países el promedio es de 10 libros. Cuantos libros leerán nuestros diputados?

    1. Efectivamente Alberto, como sociedad no sólo leemos poco y nos falta cultura básica general. En el caso de los legisladores,es más crítico, pues son ellos quienes diseñan y producen nuestras leyes.

      En la época de oro de la Republica Romana, los Senadores eran elegidos por su edad, sabiduría, prestigio personal, honorabilidad y conocimientos, pues como representantes del pueblo, su funcion era también orientar.

      Nuestros legisladores se distinguen por sus objetivos partidistas y personales de obtención de poder y riqueza. Nosotros, estamos en un muy lejano tercer lugar en su interés…

  2. ¡ Hasta que alguien culto puso las cosas en su lugar ! Gracias Licenciado. Hay que difundirlo. Un abrazo.

    1. Efectivamente Juan Antonio, es conveniente entenderlo y necesario difundirlo, sobre todo entre la ahora mal llamada “clase política”.

      Imaginemos al Secretario de Educación diciendo “…los alumnos y las alumnas que sean pequeñas y pequeños tendrán que salir a recreo con su profesoras y sus profesores”. ¡Una burrada!

      Saludos,

  3. Los terminos originales vienen de una época en que la relación entre géneros era muy distinta, en la que las mujeres literalmente no éramos personas. El usar un lenguaje inclusivo pone a las personas previamente excluidas por encima de las reglas gramaticales (que por cierto son fluidas y en constante cambio).
    El que luego el lenguaje inclusivo sea usado como demagogia por los políticos es otro asunto, pero creo que vale la pena resaltar la intención original.

    1. Muy buen punto Kemie; efectivamente, desde ese punto de observación, puede ser considerada como discriminatoria esa regla de nuestro idioma. Sin embargo, este siempre tiende a la simplificación y claridad en la comunicación, y continúa esa constante transformación.

      Como tu lo advertiste, mi comentario va mas dirigido a la demagogia y el populismo de “las diputadas y los diputados”, y en general, de los políticos…

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