Jóvenes Matando Jóvenes

Fluctuat nec mergitur

Siendo este un espacio de observación, de reflexión y discusión, es inescapable el referirnos a los recientes, lamentables y bárbaros acontecimientos terroristas.

El Sinaí, Beirut, París, Mali…

En pocos días y de manera planeada y concertada, la acción terrorista del Estado de Iraq y la Gran Siria, el seudo-califato mejor conocido como ISIS por su acrónimo en inglés, mató a cientos de personas e hirió gravemente a mas.

Sin que alguno de estos ataques haya tenido más importancia, pues todos tuvieron el signo del horror y de la tragedia, recordemos cronológicamente los acontecimientos: una bomba colocada en una aeronave de trasporte de pasajeros rusa la desintegró en el aire y esparció sus partes, y hacia su muerte en el Desierto del Sinaí, a 224 pasajeros y tripulantes rusos; una bomba en Beirut mató a 43 personas; y los diversos y simultáneos atentados en París al día siguiente, provocaron una noche de terror y angustia, y 129 muertes y 350 heridos. Fue esta la matanza más letal en Europa después de la bomba en Madrid y la más mortal y dolorosa para Francia desde la Segunda Guerra Mundial.

No es necesario abundar en que todos fueron víctimas inocentes y que su muerte fue provocada con la intención de lastimar, de provocar, de crear terror… De lo absurdo a lo irracional y de lo irracional a lo bárbaro.

Los detalles de estas verdaderas masacres son de todos conocidas, pues tuvieron, por su gravedad, una gran difusión. Por ello, más que realizar una relatoría de los eventos, acerquémonos y observemos desde otros ángulos de carácter sociológico, político, legal y de seguridad colectiva.

Por su relevancia, los ataques en París fueron los más observados y comentados, y los que provocaron una mayor reacción de dolor e ira. Hay muchas razones detrás de ello. Fueron una serie de disparos contra personas, estallamiento de bombas por suicidas, retención de rehenes y todo abiertamente en bulevares, restaurantes, el Stade de France, sala de concierto de música de rock.

Jóvenes matando jóvenes…

La inmediata y amplia cobertura de estos eventos a través de la Internet, convocó a una audiencia mundial que observó, incrédula y estupefacta, el desarrollo de los acontecimientos y la magnitud de la tragedia. El hashtag #PrayForParis se multiplicó en más de 7 millones en cuestión de horas. Facebook se pobló de la Tricolore.

Y todo esto ocurrió en París. La Ciudad Luz, la cuna del arte y plena de arte, sede de la actual cultura occidental, de la civilización y filosofía moderna, del bien vivre, la ciudad-museo, la más idealizada del planeta. La ciudad cuyo simbolismo no tiene par.

ISIS, también nombrado como el Daesh, sabía esto, y seleccionó por ello a París como objetivo. No buscó agredir a turistas: atacó a la población, indiscriminadamente, ahí, en donde más dolía.

Pero París no se rindió. Sus habitantes no se escondieron ni ocultaron, como Françoise Hollande aconsejó. Desafiantes y dignos, continuaron su vida normal, llenando de nuevo oficinas, escuelas, restaurantes, parques, bares, en una especie de protesta valiente y gozosa. Ni los romanos, ni las hordas vikingas, ni los prusianos, ni el mismo Hitler los había doblegado. Ejemplar.

Lamentablemente, la respuesta del gobierno francés de atacar en represalia, verdadera venganza, con ataques y bombardeos aéreos a poblaciones ocupadas por miembros del ISIS, principalmente a la población de Raqqa, no fue, no es, sino una respuesta estúpida, originada por la ira ciega o por una intención de creación de una imagen política. Estoy haciendo algo por ustedes…

Pero esto puede ser erróneo y contraproducente; tal vez es lo que planeó, diseñó y deseó el enemigo. Al matar a miembros del grupo y además a civiles sirios inocentes, la aviación francesa está creando más mártires y una renovada inspiración para atraer fanáticos y adeptos y para usar esas acciones bélicas en su contra como propaganda a su favor. Débenos reconocer su astucia: para ellos, las acciones de terrorismo fanático fueron una apuesta de ganar/ganar.

La reacción de Hollande de que “Francia está en guerra…”, pone a Gandhi en escena: “Si buscamos la venganza de ojo por ojo, todos quedaremos ciegos…”.

El Presidente Putin también, por evidentes razones y objetivos políticos domésticos, se ha unido a la reacción militar, y ambos buscan el apoyo y participación de los Estados Unidos. Alemania ha permanecido evidentemente silenciosa, y Gran Bretaña se ha abstenido a usar el término guerra. Si bien una unión de fuerzas militares, políticas y económicas de esa magnitud puede propiciar el exterminio de ISIS, también es posible que lo vitalice temporalmente y lo impulse a cometer mas atrocidades, en cualquier parte de sus países.

Liberte

Y por otro lado, está la cuestión de la libertad… Hollande decretó inmediatamente un estado de excepción, por el cual las leyes y procedimientos normales de protección a la legalidad, derechos civiles y libertad del ciudadano quedaron suspendidas, y días después, el Parlamento francés lo prolongó por tres meses más, lo que nos lleva a recordar y tener presente el importante debate entre la libertad y seguridad. Recordemos lo acontecido en los EUA después del 9/11 y cómo han quedado limitadas las libertades civiles.

La cultura, las sociedades occidentales, tienen dos áreas muy importantes que defender: la vida y la seguridad de los ciudadanos y los valores libertarios que se encuentran contenidos en el Estado de Derecho. Y en estas situaciones de excepción, al buscar el primer objetivo, puede ser vulnerado y reducido, como un mayor y continuó peligro, el segundo.

Otra consecuencia (y tal vez también objetivo del ISIS), será una reacción xenofóbica, discriminatoria y hasta violenta en contra de la población de inmigrantes en Francia, y en general en Europa, especialmente los de religión musulmana, muchos de los cuales son ya segunda o tercera generación y son ciudadanos de los diversos países. Y también generará oposición a la reciente migración de sirios que huyen también de la barbarie en su país.

Sin embargo y a pesar de todo, París permanece y persiste. Su lema, muy antiguo y de origen marino, lo repite al mundo:

Fluctuat nec mergitur. Movida [por las olas] pero no hundida…

Frente al horror, el reto desafiante…

2 comentarios en “Jóvenes Matando Jóvenes”

    1. Lo comparto; como lo percibiste, la parte medular de mi comentario es cómo reaccionó la gente de París, y lo valioso que es esa actitud de gallardía y desafío de la sociedad frente a los peores horrores.

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