Das Betrügen

VWRecuerdo que siendo niño, tal vez alrededor de mis doce años, llegó a la Ciudad de México una feria o exposición llamada Alemania y su Industria. Fue instalada en la explanada del Auditorio Nacional, el que entonces era diferente a lo que ahora es. Consistió la exposición en la exhibición y muestra de una gran cantidad de maquinaria, equipo y productos técnicos diseñados y fabricados en Alemania, lo que era entonces la República Federal Alemana, claro.

A esa edad me interesó mucho ir a ver todo un bosque de máquinas interesantes y complejas y, no recuerdo cómo, logré ir yo sólo. Fue para mí un gran evento, pues pude por primera ocasión observar, frente a mis narices, la complejidad de la tecnología y del ingenio humano, o del ingenio alemán para ser preciso. Quedé encantado.

Recibí de regalo un pin o distintivo metálico con una banderita alemana, el cual conservé con gusto y orgullo por muchos años. Pero también conocí y me quedó grabada la percepción de la calidad, inventiva y precisión de la ingeniería alemana, en ese tiempo, si no la mejor, una de las mejores.

Después, ya no tan niño, pude continuar observando el desarrollo de esa tecnología, especialmente en el campo de mi interés y como consumidor, en los autos y los equipos de fotografía, los que por cierto en aquel entonces serían copiados por los japoneses, primero con pésima calidad y diseño, pero con el paso del tiempo, con tenacidad e inventiva, igualándolos.

Por ello, cuando conocí el engaño deliberado y doloso de Volkswagen Gruppe en agravio de sus clientes y a los órganos reguladores de los Estados Unidos, al falsear los resultados de las emisiones de sus motores diésel por medio de alteraciones o modificaciones al software que los medía, para poder alcanzar los estándares de aprobación, tuve un sentimiento primero de incredulidad y luego de un cierto desencanto. Si esto lo hacen los alemanes, la VW, qué ética empresarial queda…

El escándalo ha sido mayúsculo, por provenir de una de las armadoras más serias e importantes a nivel mundial, por ser la Volkswagen y por haber sido un engaño deliberado y tramposo.

El fraude, das betrügen, la falsificación de la información y datos, manchó gravemente a esa empresa, y además, de alguna manera, a la imagen de la industria alemana toda.

La armadora reconoció que había instalado en los autos un software o programa que regulaba artificialmente el control de las emisiones de Óxido de Nitrógeno, para que los motores pasaran las rígidas pruebas de admisión a los EUA; pero una vez que salían del laboratorio, el software desactivaba este control ficticio que limitaba las emisiones, lo que conllevó una dispersión de gases tóxicos de casi muchas veces más del nivel permitido…

El daño que VW se provocó fue inmenso, en primer lugar en su imagen y confiabilidad. Pero adicionalmente, de inmediato sus acciones, y con ello el valor de la empresa, perdieron casi 26,000 millones de Euros. Y después vendrán las multas, las demandas colectivas de los consumidores y clientes, los litigios. El Departamento de Justicia de los EUA evalúa iniciar una investigación por posibles delitos cometidos por la compañía. VW ya asignó una muy grande reserva financiera de Euros para enfrentar tales acciones y demandas.

Martin Winterkorn, CEO de VW tuvo que renunciar de inmediato. Si no supo del engaño, debió saberlo. Su estrategia y lucha para superar a Toyota como el mayor fabricante de autos del mundo quedó, literalmente, en ruinas.

BMW y Mercedes Benz, los otros dos gigantes alemanes y competidores de VW, inmediatamente aseguraron que ellos no han incurrido en la misma práctica, y que sus motores diésel si cumplen con la norma en los EUA.

Imaginemos el problema y enfado de quien adquirió uno de estos autos: quien compró, lo hizo con el convencimiento de que cumplía con las rígidas normas contra la contaminación, garantizada por la, hasta entonces, supuesta seriedad del fabricante, pero de pronto, conoce que ello no es cierto, que su auto no puede circular legalmente…

Los fiscales de los EUA se han pronunciado por perseguir a las personas culpables de delitos de las empresas, en lugar de imponerles fuertes multas a la propia corporación, pues estas multas castigan solamente a los accionistas de la empresa multada pero no a los verdaderamente culpables, los directores y funcionarios que cometieron la acción reprobable o ilegal. La Subprocuradora General Sally Yates dijo que sancionar a las corporaciones vendrá después de procesar primero a las personas culpables.

Se percibe entonces un nuevo enfoque legal en el tratamiento de este caso y de posibles situaciones futuras similares. Ahora, en los EUA, una empresa culpable de alguna acción ilegal no podrá evadir la responsabilidad bajo la posición de cooperar con las autoridades (como VW dice que lo hará), sino que tendrá que aportar los nombres de cada gerente, funcionario, jefe de departamento o empleado que esté involucrado en el acto ilegal y deberá proporcionar toda la información, documentación, pruebas y evidencias de la responsabilidad de tales personas. VW es un test case, un caso de prueba de este nuevo enfoque.

Recientemente, un Juez de California, uno de los Estados en el que circulan más automóviles, designó a Robert Mueller, quien fuera el Director del FBI, para que fungiera como árbitro entre el Volkswagen Gruppe y los centenares de clientes que han presentado demandas por el fraude. El nuevo Presidente de VW dijo recientemente que mantendrá conversaciones con las autoridades estadunidenses para negociar soluciones viables. Por lo pronto ya contrató a un abogado, Kenneth Feinberg, especialista en programas de compensación masivos, quien se encargará de crear y administrar un plan de compensaciones para evitar o resolver demandas de consumidores, reclamaciones que podría ascender hasta el medio millón.

Tomará tiempo un altísimo costo a VW para recuperarse de lo que seguramente ha sido la peor decisión de su historia. Su imagen y prestigio quedaron severamente dañados. Y la lección que surge para las corporaciones globales es que estrategias, decisiones y acciones como esa, pueden provocar daños mucho mayores que el objetivo intentado.

También resulta propicia la ocasión para cuestionar el futuro y la viabilidad del motor diésel en los automóviles. Los autos eléctricos surgen cada vez más factibles y casi listos para tomar el lugar y sustituir a los más contaminantes.

 

 

 

 

5 comentarios en “Das Betrügen”

  1. ¿Recuerdan la xcposición Alemana de 1964 en CU?
    Hubo “gadgets” tan ingeniosos como un afilador manual de navajas planas de acero inoxidable para rasurar (tipo Gillette), lo cual te permitía tener una navaja afilada por varios años. Consistía en una cajita de plasticoo donde se colocaba la navaja; un cordón la atravesaba de lado a lado permitiendo deslizar la cajita de arriba a abajo a lo largo de este en ambos sentidos y unos pequeños esmeriles afilaban ambos filos de la navaja. Obviamente nunca se comercializó. Quizá a “alguien” no le convino. ¡Que lástima!

    1. Yo no estuve en esa, pero si recuerdo bien el aparato que mencionas. Mi Papá usaba el típico rastrillo de hojas desechables que todos conocimos, y le interesó el aparatito, aunque nunca lo obtuvo.

      Desde luego que Gillette & Co. realizó lo necesario para evitar su comercialización; seguro hasta compró la patente, y aunque el inventor seguramente se hizo rico, el consumidor no disfrutó de su ingenio…

      Saludos Arquitecto,

  2. La desilusión nace de haberse ilusionado previamente.
    Todo en la vida tiene sus luces y sus sombras: religión, filosofía, marketing, relaciones, técnica, etc.; no importa nacionalidades.
    Yo he volado aviones alemanes, americanos, españoles, polacos y siempre fue lo mismo: unas de cal y otras de arena…

    1. Gran razón tienes, Tomé. así es la tecnología y las maquinas, sean terrestres o las maravillosas que vuelan.

      Yo deseé compartir primero mi emoción y luego la información acerca del problema y su evolución, y, desde luego, superficialmente el contenido legal (¡no lo puedo evitar…!).

      Interesante tu comentario. Te esperamos para la próxima.

  3. Ahora con Renault en un tema similar VW suena un poco diferente, en ocasiones los políticos deciden sin el consenso con los tecnóleos más allá de lo límites de lo verosímil, o buscando proteger con una cubierta por ejemplo ambiental algún otro interés, recordemos por ejemplo el caso del atún mexicano por la supuesta captura incidental de delfines como un medio para quitar competitividad a la flota mexicana

Los comentarios están cerrados.