El Capitán del Equipo

Hay ocasiones en nuestras historias personales en las que las circunstancias nos juegan situaciones e ironías inesperadas, las que nos llevan a la necesidad de adaptarnos y a enfrentar los retos que se nos interponen. De niño, como todos ustedes, tuve muchos de estos retos, unos pequeños, otros enormes… Recuerdo uno en especial, por sus inesperados acontecimientos.

Estudie la primaria en una escuela pequeña, en la que se impartía una educación de gran calidad, muy personalizada y sustentada en principios y valores. Sin embargo, la “educación física” que se nos proporcionaba era simplemente sesiones aburridas de gimnasia; un día a la semana, íbamos uniformados y corríamos, brincábamos y movíamos los brazos como los molinos de Don Quijote. El profesor de gimnasia, Alfonso, mejor conocido entre nosotros con el apodo de el pongan atención, porque era su grito rutinario y repetitivo, nos impulsaba, siempre con silbato en la boca, a realizar los movimientos, castigando siempre con una simulada dureza a los flojos o torpes. Nunca hicimos algún deporte ni actividad grupal u organizada. Así transcurrió en esta área toda mi primera infancia y la primaria. Leer Más